Félix y Meira, de Maxime Giroux

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Aquí hay una película canadiense (Quebec) que descubrí hace poco. Esta fue elegida para los Oscar a la preferible película extranjera de 2016, pero lamentablemente no fue nominada. Eso es muy malo.

Para algunos religiosos locos, la música fue enviada a la tierra por el diablo para corromper nuestras almas perdidas… ¡Pobre de nosotros! La película empieza en una escena navideña judía ortodoxa. La pareja se ve feliz inclusive si la mirada de la mujer es evasiva…

Escasas expresiones, pocos diálogos, la cámara se expone y nos facilita interpretar. La siguiente escena revela el mal ambiental del fieltro viviente. Meira se deja llevar por una parte de Bob Marley hasta la inesperada llegada del marido, que vuelve antes de lo que se espera, lo que le recuerda en tono exasperado que le prohibió escuchar esta música. El marido de Shulem Meira no es un hombre violento, es un hombre que quiere intensamente a su mujer, pero más aún a su religión. No obstante, las lesiones morales están presentes, ya que el períodico claustral bastante castrante por el momento no le conviene a la mujer devota.

Muy rápidamente, Meira acabará encontrándose con Félix, un burgués quebequés bohemio libre de toda restricción religiosa. Y es esta improbable historia de amor entre una judía ortodoxa y una burguesa atea la que nos comenta el director Maxime Giroux. Así que el tema primordial de la película no es la religión y sus excesos, sino el cariño y sus incertidumbres. La película también habla de la emancipación. La mujer se escapa de su prisión “moral-religiosa” en tanto que el hombre hace lo mismo con estas cadenas “moral-social”.

Félixetmeira

El director canadiense nos enseña una hermosa historia de amor de una forma modesta. La actriz primordial es perturbadoramente hermosa en su papel de mujer triste y cariñosa. El marido, más allá de su ortodoxia religiosa, es conmovedor. Verdaderamente te apegas a los individuos, inclusive a los más intransigentes.

Maxime Giroux filma realmente bien. Las calles frías y nevadas de Quebec gustan la mirada del espectador, el sitio es relajado y congelado. Como resultado, los transeúntes son extraños, lo que acentúa la sensación de soledad. Las situaciones de fiesta donde la música es omnipresente son melancólicas a la perfección. Los diálogos son extraños en esta película, pero todo dicen con el apoyo de una escenificación magistral”. Félix et Meira” es una película hermosa y emocionante sin ser totalmente triste. De hecho, es más que nada la promesa la que brilla a través de… Una película cautivadora que trata temas delicados de una forma de todas formas delicada.

¿Quién conoce a este director canadiense (Maxime Giroux) que admito conocer con esta película? ¿Quién vio sus dos primeros logros? ¿A quién le agradan las películas con diálogos extraños y una imagen trabajada? ¿Cuáles son tus películas canadienses preferidas?

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